¿Qué es el duelo?

El duelo es una respuesta natural ante la pérdida de una persona, cosa o valor con la que se ha construido un vínculo afectivo. Por tanto, podemos experimentarlo cuando muere un ser querido, al perder una pareja, una mascota o un valor personal. Aunque parece algo complejo, un niño puede experimentar esta respuesta desde muy pequeño. 

 

¿Cómo se experimenta?

Este proceso incluye reacciones que pueden parecerse a las que experimentamos ante un trastorno físico, mental o emocional. Es importante adoptarlo de forma cautelosa, sobre todo en niños, ya que podemos malinterpretar manifestaciones totalmente naturales y apropiadas. En este sentido, se recomienda tener en cuenta tanto las circunstancias particulares de la pérdida como las características del niño así como acudir a un profesional cualificado en caso de duda.

¿Cómo trabajarlo?

Elaborar la pérdida y adaptarte a la nueva situación es el paso final de este duro proceso. Esto significa poder recordar sin perder el control, de manera serena, otorgando un lugar en nuestras vidas a aquello que nos falta sin dejar de mirar hacia el futuro.

Los adultos podemos influir enormemente en este proceso siguiendo algunas pautas básicas:

Estos son los 10 puntos clave que te guiarán en el manejo del duelo en niños:

(Hoyos-López 2015)

1. No retrasar la noticia de la pérdida

Se le debe comunicar en cuanto sea posible, pasadas las primeras horas de dramatismo, siempre en un ambiente tranquilo y con un lenguaje sencillo, evitando eufemismos y frases hechas como «se ha ido» (crea esperanzas de un retorno), «se ha quedado dormido para siempre», «Dios se lo ha llevado» porque alimenta su miedo a morir o a ser abandonado y le genera más confusión y angustia. Se podría comunicar la muerte, por ejemplo, de la siguiente forma:

«Tengo que decirte algo triste: papá ha muerto. Ya no estará más con nosotros porque ha dejado de vivir. Le queríamos mucho, igual que él a nosotros. Le echaremos mucho de menos, pero tendremos que acostumbrarnos a vivir sin verle, aunque siempre estará dentro de nosotros, en nuestros corazones»

2. Permite que participe en los ritos funerarios

Asistir y participar en el velatorio y funeral les ayudará a comprender el significado de la muerte y elaborar un duelo adecuado. Si el niño no quiere ver el cadáver o participar en el entierro, no hay que obligarle ni hacer que se sienta culpable por no haber ido. Y si los padres o supervivientes están demasiado afectados para ocuparse de las necesidades del niño, debe hacerlo algún familiar cercano que favorezca la expresión de sus emociones o dudas.

3. Estar cerca del niño, escucharle, abrazarle y llorar con él

Algunos niños piensan que en adelante todo va a cambiar en casa y sienten inseguridad y miedo. Es necesario tranquilizarles en este sentido y explicarles que serán capaces de adaptarse a los cambios, aunque poco a poco y aprendiendo a pedir ayuda a sus mayores cuando se sientan angustiados.

4. No cohibir nuestros sentimientos de dolor ante los niños

Los padres son modelos de imitación, y cuando expresan sus sentimientos ante sus hijos, éstos les perciben más cercanos, y les enseñan el beneficio de compartir sus emociones. Si los mayores optan por aparentar una «frialdad emocional» por miedo a que los niños sufran y con la equivocada intención de protegerlos, ellos aprenderán también a «congelar» sus sentimientos y el daño psicológico será mayor, al privarles del posible aprendizaje de los modelos adultos.

5. Animarles a hablar sobre la muerte y a expresar lo que sienten

Si los niños perciben que sus emociones son aceptadas por su familia, las expresarán más fácilmente y resolverán antes su duelo. Frases como «no llores», «no estés triste», «tienes que ser valiente y portarte como un mayor» les reprimen y prolongan su angustia. Una buena fórmula alternativa podría ser expresarse de la siguiente manera:

«Si tienes ganas de llorar y estar triste a solas, me parece muy bien, pero después de estar así durante un rato, sería bueno que hablaras con alguien de cómo te sientes. Si quieres, puedes compartir tus sentimientos conmigo».

6. Permitir vínculos afectivos con el ser querido

A muchos niños les ayuda poseer objetos personales del fallecido como elemento de apego para seguir manteniendo su recuerdo y su unión con él. Aun así, puede ser perjudicial dependiendo del caso concreto y sus características. Por tanto,  es recomendable acudir a un profesional en caso de duda.

7. No reprochar ni sancionar al niño por sus respuestas

Si los adultos recriminamos mecanismos defensivos frecuentes y normales como, por ejemplo, que el niño muestre conductas contradictorias (unas veces como si no le importara la pérdida, y en otras ocasiones irritabilidad y rabia), sin aceptar que son respuestas normales en el duelo infantil, organizaremos un sentimiento de culpabilidad difícil de superar en el futuro.

8. Recuperar cuanto antes la cotidianidad

Seguir con sus actividades diarias (colegio, actividades, amigos) es lo que más ayuda a los niños a superar la pérdida.

9. Permitir al niño que exprese su dolor a través del juego

Los padres y educadores deben considerar normal que los niños jueguen a enfermar, morirse, al entierro, dado que representa una forma adecuada y correcta de elaborar y trabajar su duelo.

10. Aprovechar la escuela como punto de apoyo

El personal docente escolar será de gran ayuda para la familia en estos momentos, pues su relación diaria con el alumno le permite hacer un estrecho seguimiento de sus emociones y estar alerta para la detección precoz de posibles alteraciones conductuales y del rendimiento académico del niño durante el duelo.

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Fuente

Gil-juliá, B., Bellver, A., & Ballester, R. (2008). Duelo: Evaluación , Diagnóstico Y Tratamiento, 5, 103–116.

Hoyos-López, M. C. (2015). ¿Entendemos los adultos el duelo en los niños? Acta Pediatrica Espanola, 73(2), 27–32.

Payás A, Griffi n R, Phillips J, C. L. (1998). Ponencia II Congreso Nacional de la Sociedad de Cuidados Paliativos (SECPAL) (pp. 281–6). Santander.


Psicodidacta

Fundadora y administradora de Psicodidacta. Psicóloga General Sanitaria; Estudiante de doctorado en el área de psicología clínica. http://www,psicodidacta.com

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