Mudarse a un nuevo país implica una enorme cantidad de cambios que conllevan innumerables ganancias, pero también muchas pérdidas. Emigrar nos puede conducir a padecer ciertas alteraciones emocionales, lo que muchos expertos llaman “duelo migratorio”. También recibe otros nombres como “Síndrome de Ulises”, “Mal del Inmigrante”, “Síndrome del Emigrante”, “Morriña”, “Melancolía”, “Nostalgia del Extranjero”, “El bajón de los seis meses”, etc.

Pero, ¿Qué es el duelo migratorio?

Los humanos siempre nos hemos visto atrapados entre dos impulsos. Por un lado, el deseo de conocer y explorar y, por otro lado, la necesidad de afincarse y echar raíces en los territorios que dominamos. Además, en muchas ocasiones, idealizamos el destino. De esta manera, al llegar, las cosas no son como nos las imaginábamos y normalmente nos encontramos con condiciones difíciles de vida como problemas de vivienda, de regulación, para encontrar trabajo, etc.

Todo ello hace que, tras observar cuán distinto es el nuevo país donde nos hemos mudado, pasemos por una etapa de nostalgia. Esta puede estar acompañada de tristeza, llanto, cambios de humor, sentimientos de culpa, ideas de muerte, somatizaciones, desordenes psíquicos varios, falta de interés por el mundo exterior, etc.

¿Por qué nos ocurre?

Nunca hay una respuesta certera y única a esta pregunta, ya que cada quien es diferente. Sin embargo, se sabe que muchas personas recurren a la nostalgia como un mecanismo de defensa. Para adaptarnos a un nuevo contexto necesitamos pasar por un proceso de reorganización interna, de re-estructuración. No dejar atrás la nostalgia es una forma de evitar pasar por este proceso. Esto se agrava cuando las circunstancias de acogida no son favorables. Sobredimensionamos e idealizamos el país de origen como refugio y resistencia protectora frente a las agresiones del nuevo medio.

Cambio de país, duelo migratorio

Etapas del proceso migratorio

Cambiar de vida, emigrar sin tu pareja, sin familia, sin conocer el idioma, sin trabajo… nos puede generar ansiedad, depresión y miedo por el cambio de país. Pero esto no ocurre de repente y a la vez. Brink y Saunders describieron, ya en 1977, las etapas del proceso migratorio.

Etapa de “luna de miel”: Comienza incluso antes de llegar a nuestro nuevo destino. El lugar se idealiza y las expectativas que se tienen son muy altas. Creemos que ese lugar va a ser maravilloso en muchos sentidos, hay muchas cosas nuevas y se podría decir que “todo se ve de color de rosa”.

Etapa depresiva: La excitación de lo nuevo pasó y la persona se enfrenta a las pérdidas (país, familia, amigos, idioma, etc.). Puede aparecer sentimiento de enfado por lo dejado atrás e incluso plantearse si valió la pena haber dejado todo eso a cambio de lo que tiene ahora.

Fase de adaptación: Cuando se supera la fase anterior empezamos a incorporar la riqueza aprendida en el nuevo país a nuestro estilo de vida. Aceptamos que el cambio es algo bueno a pesar de los “claroscuros” de las situaciones que se nos presentan.

Etapa del rechazo de la cultura original: Esta etapa no ocurre en todos los casos. Aparece cuando empezamos a perder nuestra identidad por completo, cuando interiorizamos la nueva cultura como si fuera la propia y dejamos de lado lo que nos constituía como personas (cultura, valores, etc.) para renacer como una nueva.

Cambio de país, duelo migratorio

 ¿Cómo hacer frente a un duelo migratorio?

Para ningún duelo es recomendable el olvido, tampoco para el duelo migratorio. La clave está en elaborar ese duelo, en reconstruirse a partir de un equilibrio entre la asimilación de lo nuevo y la reubicación de lo dejado atrás. Al igual que cada persona puede experimentar estos cambios de forma distinta, también les hace frente a su propia manera.

 Es un proceso de crecimiento en el que tenemos que recuperar la energía invertida en el objeto perdido y reinvertirla en otros apegos. Los recursos adquiridos hasta el momento frente a las pérdidas nos pueden ayudar, aunque también tendremos que generar nuevas estrategias de afrontamiento adaptadas y personales. Cuando estos recursos nos faltan o bien no están funcionando lo más recomendable es que acudamos a un/a psicólogo/a especialista, nos ayudará a encontrar los que mejor nos funcionen y a ponerlos en práctica.

Cambio de país

 

¿Has vivido una situación similar?, ¿Te sientes identificado/a con lo que aparece en el artículo?,¿Quieres contarnos cómo lo viviste? Si es así comenta tu experiencia y, si te ha gustado el artículo, compártelo para que otras personas que estén pasando por una situación similar puedan conocer  más sobre ello. 

 

Fuente: 

Ethel, J., & Hernandez, D. (2013). El Duelo Del Expatriado. Asociación Mexicana de Tanatología, A.C. EL.

González, V. (2005). El duelo migratorio. Revista Trabajo Social, (7), 77–97.

Jimenez, H. (2013). Autopercepción de la salud, apoyo social y salud mental en Atención Primaria: diferencias entre población autóctona e inmigrante. Universidad Rey Juan Carlos.

 


Psicodidacta

Fundadora y administradora de Psicodidacta. Psicóloga General Sanitaria; Estudiante de doctorado en el área de psicología clínica. http://www,psicodidacta.com

2 commentarios

Esmeralda · noviembre 21, 2018 a las 9:17 pm

Yo idealicé irme a Canadá, salí de la carrera y siempre dije que me iría de repente en surge una oportunidad de irme 3 meces, pero en definitiva mi peor error fue idealizar llegue y pues la oportunidad surgió de cuidar niños algo que realmente no me gusta, termino por detonarme un ataque de pánico después quise y hable mucho con las personas para poder regresar pero no era posible por que se quedaban sin opciones para el cuidado de las niñas, total tuve que esperar ahí viviendo ansiedad y la depresión, pensé que llegando a mexic pasaría de inmediato pero no había sido así, estoy en tratamiento pero se que fue por qué idealizar, por mi falta de capacidad de adaptación que herramientas libros me recomiendan justo sobre esto sobre la adaptación y el duelo

    Psicodidacta · mayo 1, 2019 a las 2:40 pm

    Hola esmeralda. Muchas gracias por comentar, el hecho de idealizar un lugar es algo muy común que, si no se gestiona adecuadamente, puede conllevar problemas como los que mencionas, además todo ello sumado a una gran cantidad de cambios e inestabilidad. Respecto a tu pregunta, más que algún libro o herramienta “rápida” e recomendaría que acudieras a un psicólogo/a para que te atienda de forma individual y te ofrezca un tratamiento adaptado a tu caso. Existen tratamientos basados en la evidencia que funcionan muy bien para la ansiedad, y a veces en mucho menos tiempo del que el/la paciente se creía.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *