¿Quién no ha tenido alguna vez miedo a fallar en algo?

Prácticamente todas las personas hemos tenido miedo a fracasar en lo que nos hemos propuesto; ya sea por temor a ser rechazados/as, por temor a perder más tiempo y dinero del deseado, por temor a no llegar a ser lo suficientemente bueno/a en algo, por miedo a ser comparado/a con otros/as, etc.

El miedo al fracaso puede aparecer en varios ámbitos de nuestra vida; a la hora de emprender un proyecto, comenzar una relación, realizar un cambio de hábitos, etc. Y puede que tengamos un temor muy intenso en un ámbito de nuestra vida, pero no aparezca en todos los demás. 

Nuestra primera tarea es conocer bien a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de miedo al fracaso.

A pesar de ser algo común y que muchas personas quieren trabajar de forma activa, el miedo al fracaso es un fenómeno muy poco estudiado en el ámbito científico.

Algunos estudios definen el miedo al fracaso como lo opuesto a la motivación hacia el logro (ver imagen):

 

 

Mientras que la persona que está orientada hacia el éxito elige actividades que suponen un reto, la persona con miedo a fracasar tiende a evitar cualquier actividad en la que el éxito no esté 100% garantizado.

 

Ya tenemos claro que el miedo al fracaso se relaciona con el hecho de NO AFRONTAR, el siguiente paso es tener claro qué ocurre cuando evitamos enfrentarnos a determinadas metas y objetivos.

 

Cuando evitamos o postergamos una actividad porque tenemos miedo a fracasar estaremos generando un alivio a corto plazo.

Es decir, me pongo nervioso/a cuando pienso en ese objetivo que me parece tan difícil, empiezo a estresarme, a sentir ansiedad y a tener pensamientos negativos del tipo “no me saldrá bien”, “¿cómo voy yo a conseguir esto?”, etc. Inmediatamente después pienso “bueno, ya lo haré…” y voilà, mi ansiedad y pensamientos negativos desaparecen durante un rato y empiezo a centrarme en otras cosas.

Pero, ¿qué pasará después?, ¿qué implica evitar?

  1. No podré conseguir los objetivos que me propongo, obviamente, porque ni siquiera voy a empezar.
  2. No pondré a prueba si todos esos pensamientos negativos (p. ej. no me saldrá bien, seguro que otro/a lo haría mejor…) se cumplirán.
  3. No sabré si habría sido capaz de conseguirlo.
  4. No me daré la oportunidad de aprender estrategias que puedan ayudarme a hacer frente a ese objetivo u otros que puedan aparecer en un futuro.
  5. Puede que mi autoestima se vea afectada y aparezcan emociones como tristeza, culpa o enfado.

Una vez sabemos a qué nos referimos con ello, y qué implica, el siguiente paso es saber cómo podemos hacer frente al miedo al fracaso

 

1. Identifica

Ya hemos visto qué implica el miedo al fracaso. Ahora, lo primero es identificar en qué áreas concretas estamos evitando o postergando nuestros objetivos;

  • Laboral
  • Sentimental
  • Académica
  • Social
  • …etc

Para ello, puedes anotar en una libreta los ámbitos en los que hayas identificado que estás teniendo conductas orientadas a evitar el fracaso y, dentro de ese ámbito, en qué metas concretas estás teniendo dificultades. Cuanto más específica sea esta información, más fácil será hacerle frente.

2. Re-plantea tus objetivos

Si nos planteamos objetivos poco realistas es más fácil que generemos sensación de fracaso, ya que será muy difícil alcanzarlos idealmente.

Si queremos contrarrestar esto, lo mejor es que nos replanteemos nuestros objetivos para hacerlos más abiertos y realistas.

Por ejemplo, una persona que va a emprender puede plantearse el objetivo de que su negocio tenga que ser una gran empresa (!LA MEJOR!) con ingresos altísimos, claro,  o bien puede plantearse la meta de ir mejorando y aprendiendo cada día, teniendo en cuenta que al principio será duro y aceptando los errores como parte natural del proceso.

¿Esto quiere decir que no tengo que plantearme metas ambiciosas y tengo que conformarme? No señor/a, esto lo que quiere decir es que lo ideal es tomar una actitud abierta hacia los errores e ir generando metas realistas a corto plazo. De hecho, esta será la única forma de llegar a una meta tan ambiciosa, ¿no crees?

Otro ejemplo, un/a estudiante puede tener la meta de adquirir conocimientos y habilidades y asumir los errores como necesarios y útiles, o bien puede tener el objetivo de conseguir  una valoración positiva de los demás y percibir los errores de forma negativa. 

Mientras que la persona orientada al fracaso generará grandes niveles de ansiedad que le impedirán conseguir sus objetivos, la persona orientada al aprendizaje se centrará en ir poco a poco, con un nivel de estrés que no le cause malestar ni interfiera en su día a día y aceptando los errores como parte natural del proceso.

Así pues, sea lo que sea a lo que te enfrentes, ten en cuenta que el fracaso, el fallar, es una parte natural del ser humano y que sin esas “caídas” no habría espacio para el aprendizaje.

Por tanto, anota en la libreta tus nuevos objetivos y metas más realistas, para que así puedas ser capaz de aceptar y asimilar los contratiempos que puedan aparecer.

 3.  Enfrenta

Una vez hayas establecido objetivos más realistas y que den pie a los errores, será mucho más fácil que te enfrentes a esas situaciones en las que temes fracasar. Recuerda que enfrentándote a ellas generas la posibilidad de adquirir nuevas habilidades.

Además, si aquello que tanto temes finalmente ocurre, enfrentándote a ello tendrás la oportunidad de darte cuenta que, realmente, no era para tanto y que, a pesar de haber ocurrido eso que tanto temías, has sido capaz de hacerle frente.

De este modo aumentará también tu capacidad de enfrentar otros problemas que puedan aparecer en el futuro porque, si has podido en esta ocasión, ¿por qué no ibas a poder en otras?

Si sientes dificultad a la hora de comenzar a ponerte en marcha puedes realizar una lista con los pasos detallados uno a uno, por pequeños que sean. Así, podrás tomar perspectiva y organizar la información, ya que los objetivos y metas difusos no generan tanta motivación y energía como aquellos bien planteados.

Por ultimo y no por ello menos importante, como siempre digo, si te das cuenta que necesitas ayuda en el proceso; que estás teniendo dificultades para organizarte o bien para gestionar tus emociones, pensamientos, etc. ACUDE A UNA/A PROFESIONAL en salud mental. 

Recuerda que todo lo que escribo en el blog son pinceladas sobre el tema, que pueden resultar más o menos útiles, pero no sustituyen una intervención psicológica específica y adaptada a tu caso.

Para concluir, el miedo al fracaso es un fenómeno muy importante que puede afectarnos en nuestro día a día, tanto en el ámbito laboral y académico como en el personal y social.

Por tanto, conocer cómo actúa, qué consecuencias tiene, cómo se relaciona con distintas áreas de nuestra vida y, lo más importante, cómo hacerle frente, resulta fundamental para empezar a trabajar con el fin de conseguir cualquier meta que se te resista. 

¿Crees que estás orientado/a al fracaso?, ¿Has conseguido superar tus miedos y enfrentarte a esa meta en la que tanto temías fracasar? Cuéntanos tus experiencias y anécdotas y no olvides compartir el artículo a aquellas personas que creas que le pueda beneficiar. 

 

Fuente:

Contín, I., Lazarra, M., & Mas, I. (2007). Características distintivas de los emprendedores y los empresarios establecidos : evidencia a partir de los datos REM de Navarra artículo. Revista de Empresa, 20(Abril-Junio), 10–20.

Contreras, F., Espinosa, J. C., Esguerra, G., Haikal, A., Polanía, A., & Rodríguez, A. (2005). Autoeficacia, ansiedad y rendimiento académico en adolescentes. Diversitas, 1(2), 183–194. https://doi.org/http://dx.doi.org/10.15332/s1794-9998.2005.0002.06

Marrero, G., & Gutiérrez, C. (2002). Las Motivaciones De Los Árbitros De Fútbol. Revista de Psicología Del Deporte, 11, 69–82.

Quant, D. M., & Sánchez, A. (2012). Procrastinación , Procrastinación Académica : Concepto e Implicaciones. Revista Vanguardia Psicológica, 3(1), 45–59. Retrieved from http://www.academia.edu/10370305/PROCRASTINACIÓN_PROCRASTINACIÓN_ACADÉMICA_CONCEPTO_E_IMPLICACI

 

 


Psicodidacta

Fundadora y administradora de Psicodidacta. Psicóloga General Sanitaria; Estudiante de doctorado en el área de psicología clínica. http://www,psicodidacta.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *